El Santo Rosario Misionero reunió a la comunidad de nivel secundaria en un espacio de profunda oración, reflexión y unidad. Durante este encuentro, los estudiantes se unieron para pedir por las necesidades de los cinco continentes, comprendiendo que la fe trasciende fronteras y que cada uno de nosotros está llamado a ser un instrumento de paz y solidaridad en el mundo.
A través de cada misterio, representado por los colores tradicionalmente asignados a cada región del planeta —verde por África, rojo por América, blanco por Europa, azul por Oceanía y amarillo por Asia—, los jóvenes ofrecieron intenciones especiales por las familias, la paz mundial, los niños y las comunidades que atraviesan dificultades. Su participación activa, el respeto en las lecturas y la armonía en los cantos reflejaron el compromiso y la sensibilidad de esta etapa escolar frente a la realidad global.
Agradecemos a los alumnos, docentes y catequistas que hicieron posible esta jornada espiritual. Que este momento de oración siga motivando a nuestros jóvenes a ser misioneros en su vida cotidiana, llevando esperanza, empatía y amor a cada lugar donde se encuentren.
«Ser misionero no significa solo cruzar océanos; empieza en el corazón, en la empatía con el compañero y en la disposición de servir a los demás con alegría.»

